Parece que el líder liberal, Nick Clegg, va a cambiar el rumbo de las cosas. El Partido Liberal-Demócrata, tercera fuerza política del Reino Unido y siempre bajo la sombra de los dos grandes partidos, ha encontrado en Clegg al hombre ideal para luchar contra su invisibilidad.
Después del debate que protagonizó junto a los líderes laborista y conservador (Brown y Cameron) las encuestas le dan un 72% de popularidad. Algo impensable en las últimas décadas para los liberales, acostumbrados ya a obtener pocos escaños.
Algunos medios de comunicación se aventuran a compararle con Winston Churchill, quien en 1945 alcanzó un máximo de popularidad del 83%.
El veterano periodista Robin Oakley analiza el debate político que catapultó a Clegg a la fama.
lunes, 19 de abril de 2010
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